miércoles, abril 25

lunes, abril 23

amor-odio

Nunca había entendido a lo que se referían con 'del amor al odio hay un solo paso'
Nunca le encontré sentido, si odias a  alguien no lo querés, pensé yo. No lo voy a amar si lo odio.
Pero entonces me di cuenta qué es amar, y qué es odiar.
Amar incluye tantas cosas, que son innumerables, no necesariamente amar es felicidad, ni ser correspondido, ni involucra las palabras futuro o compromiso. Amar puede doler, puede ser el sentimiento más horroroso, te puede arruinar la  vida. 
Yo entonces, me doy cuenta, que soy este ser, que ama, que ama muy de vez en cuando y a pocos, pero que cuando lo hago, amo más de la cuenta, no entiendo cómo expresarlo y pocas veces lo hago de la manera correcta, y amar me hace tan mal, que prefiero no hacerlo, lo evito, como si así pudiera dejar de sentir.
Como quisiera ser de hielo, como a veces  aparento, y es que en realidad siento tanto que me impide pensar con claridad.
Siento el dolor de cada persona, me pongo en su lugar, siento el pasado, como si los errores fuesen míos, siento el  futuro, como si él dependiera de mí, pero sobre todo siento sufrimiento, más que cualquier otra cosa. 
Me culpo por cosas que sé que no son mi culpa, pero que deseo enmendar.
Entonces empieza el odio, me empiezo a odiar a mi por vos, y por todos, para ahorrarles el trabajo, para excusarme, me amparo en que a mi tampoco me agrado.
Y luego empiezo a odiarte a vos, por hacerme sentir así, por clavarte  tan adentro, por hacerme amarte así.
Cuanto más se ama más se odia, o eso pienso yo.
La realidad del odio, no es como la pensamos. No odiamos a alguien que nos cae mal, que no nos gusta estar con ellos, que diferimos en las formas de pensar, eso no es odio, es simple incompatibilidad, y no va más allá.
El verdadero odio te obsesiona, te atrae  tan fuerte que es demasiado fácil de confundir, te hace pensar en esa persona todo el tiempo, aunque sólo sea de manera negativa. Pero en definitiva estamos pensando en el, y ¿eso no es lo que hace el amor?
Tanto como si odias o amás mucho a una persona, llorás por ella, pensas en ella, hablás de ella, y soñás con ella.
Entonces viene la parte  extraña del asunto, ¿por qué son tantas las similitudes entre palabras que suponen ser antónimos? ¿Es que en realidad existe diferencia alguna?
Todo este gusto extraño me dejó esa frase tan simple, tras procesarla un rato, y es que quién la pensó, no la dijo al azar.

(complicaciones)

Cuando se va, estoy lejos de sentir indiferencia, va más allá de todo dolor o alegría.
Cuando se va no soy nada, siento que ya dejé de existir por el sólo hecho de que no me hace falta si no está.
Es casi inverosímil la manera en la que uno puede amar tan fuertemente hasta llorar con tan solo pensar en  su ausencia y a la vez odiar e ignorar cuando estamos frente a él. Somos difíciles, nadie lo negó, pero no hasta hace poco me di cuenta de cuánto.Supongo que las cosas  claras son insulsas y al poco tiempo nos agotan, tal vez las idas y venidas, este viaje ambivalente que atravesamos nos haga triunfar con mayor recompensa, pero si pudiera simplemente decirte todo lo que pasa por mi cabeza, lo que siento y que no sé descifrar, eso que se me anuda en la garganta y no me deja tragar, ¿me aceptarías?
De verdad es el miedo de arriesgarse una dificultad, o el obstáculo empieza en la poca fe y confianza en nosotros mismos, que nos asegura, ya sin intentarlo, que vamos a caer.