sábado, abril 2

Es todo tan turbio.
Cuando sólo se escucha el ruido de la lluvia. Y cuando sólo veo las hojas arrastradas por el viento.
Cuando lo que callo será mucho mayor de lo que en mi vida diré.


Sólo yo sé quién soy, no necesito que me crean, ni que reconozcan cuando sólo es un personaje. Los secretos, las verdades, las historias, todo, absolutamente todo, me lo llevo conmigo. No espero que entiendas, claro.

jueves, marzo 10

Necesito cambiarme, sacarme el disfraz.
Exponerme, desnudarme ante todos.
Dejar las mentiras.
Ser yo en mi verdad más cruda, más desagradable, más rechazable.
Necesito sacar todo esto que tengo adentro, que lleva años esperando por salir.
Si sólo supiera cómo empezar...
Es tan difícil no pensar en vos.
Teniendo tantos otros problemas en que pensar, me paso la mayoría del tiempo pensándote, y el resto, pensando en no pensarte.
Me duele.
No, no me duele. Me jode.
Me jode pensar en vos. Porque no tiene sentido, porque no sirve, porque no me lleva a ningún lado, porque sé que esto no tiene principio ni fin.
Entonces, ¿por qué soy una máquina tan ilógica? ¿por qué me dejo dominar por lo irreal, lo inexistente?
¿Cómo algo que puede inventar muchas cosas, calcular tantas otras, crear, saber, entender, se deja aplastar por algo inmaterial?, por el corazón idiota, que no quiere entender los finales. Que sólo sabe de los felices. Pero que acá no se puede. YO no puedo.
No tengo un final feliz. No soy un final feliz.
Soy esto, destinada a esto, y a no mucho más.
Puedo encontrar millones de cosas, que me hagan sonreír.
Pero mi duda es: ¿Es una sonrisa fugaz, algo del momento, un segundo nada más, felicidad? ¿No es la felicidad algo duradero, una etapa?
Tal vez no la se apreciar, tal vez me mire de lejos, cuando no quede tiempo ya para mucho más. Y llorando, me voy a dar cuenta de lo feliz que era y lo vacía que estoy.
Pero, en resumen (y es esto lo que no quiere entender mi corazón [y ojala me escupan desde algún lado por ponerme a hablar de esta masa muscular incapaz siquiera de pensar ni sentir como algo dominante en mí]), la felicidad sé que no la voy a encontrar en vos.
Por eso no funciona. No funcionó. No funcionaría.
Porque te culpo a VOS, por no hacerme feliz.
¿Por qué, pensaba yo, si esto es amor, por qué no es felicidad tambíen?
Por qué tiene que doler
Por qué no cambie
Por qué me cuesta sonreír igual que ayer, cuando sola, anhelaba compañía


Tuve que entender más tarde, cuando después de vos, la felicidad tampoco apareció, que el problema estaba en mí.
Que vos no me lo vas a poder resolver con quererme, porque yo no me quiero y creo, eso es más importante. A eso llegué por lo menos.
Y fue mucho para mi.




sábado, febrero 19

But
When
I
Am
Alone
No
One
Hears
Me
Cry

martes, diciembre 7

Imaginate esto,
el cielo se encuentra algo gris, hay una temperatura cálida, pero una suave brisa te corre por la piel y te refresca. ¿Lo vas sintiendo?. Una leve llovizna empieza a mojarte, pero no te tapas, ni corres hacia algún techo, continúas caminando bajo ella, mientras con sus suaves gotas, casi minúsculas, te hacen cosquillas en la piel. Miras hacia tu al rededor, todas construcciones muy burgueses, y te encuentras justo en un punto en que puedes ver a la perfección el Big Ben, con todo su maravilloso esplendor. ¿Lo estás viendo?. Empiezas a caminar con un ritmo más musical, la lluvia siempre te provoca eso, te dan ganas de bailar bajo ella. Así que esta vez, sin pudor, caminas dando saltitos, pisando divertidamente los charcos que se han ido formando, el agua moja tus piernas, que agradecidas éstas de que le quites el calor que tenían, continúan con su improvisada coreografía. Escuchas una música, aunque al poner el oído más atento, descubres que es tu mente la que la canta vivazmente. Es una canción que sueles poner en esos momentos tristes, de angustias, sientes como algo te recorre la piel, es esa canción, que ahora está denotando felicidad. ¿La escuchas?. En ese momento te paras en seco. ¿Te diste cuenta?. Sí, eso que estabas sintiendo era felicidad. Buscaste durante mucho tiempo determinar el momento mismo de la felicidad, y es ahí, justo en ese instante es donde lo encuentras.
Entonces te das cuenta de lo que está ocurriendo, sonríes a ti misma. Ya te encuentras en el puente, levantas una pierna, te trepas un poco, levantas la otra, y con un poco de inestabilidad consigues pararte. Extiendes tus brazos, sientes bien fuerte la brisa fresca, que arrastra lo que ahora son fuertes gotas de lluvia, que pegan en tu cara, ya con el maquillaje corrido. Cierras tus ojos, disfrutas el momento, lo agarras bien fuerte en tu mente. Te concentras muchísimo en él, y en nada más, en ninguno de los problemas que te aquejan estos últimos meses, o de toda tu vida. Y liberas tu cuerpo, que ahora se encuentra cayendo a muchos metros del agua, golpeado por el aire que intenta detener tu caída. Te zambulles por completo en el agua fría. Abres los ojos, todo está azul, y luego comienza a oscurecerse, como si la noche se hubiera metido adentro del agua, para arroparte en sus húmedas sábanas.
¿Lo viviste?
Un botón. Un clic. Un fin.
Ojalá existiera ese bendito botón. Ojalá borrar las cosas fuera tan sencillo. Ojalá jamás regrese al punto de inicio.
Sí, anhelaría borrar mi pasado, eliminar cada uno de esos momentos, que, desprevenida en la noche, llegan a mi mente, causándome el mismo disturbio, enojo, vergüenza, melancolía, asco, pudor, ira, y por último, tristeza.
Pero sé que no puedo, me costó aceptarlo, pero negarlo me impediría continuar.
Debo seguir, caerme, levantarme, volver a intentarlo, volver a caer, tal vez permanecer un rato en el suelo, ponerme de rodillas, volver a levantarme, poner la frente en alto y por fin lograrlo.
No puedo hacer más que perder, hasta el día que gane.
No puedo parar de crecer, hasta el día en que comience a envejecer.
Y no pude dejar de amarte, hasta que empecé a odiarte.


Es ridículo, totalmente ridículo, irónico, confuso, un chiste bastante pesado..
pero, cuando deje de vivir, empezaré el renunciado camino hacía la inevitable muerte..

sábado, octubre 23

mis ojos brillen

Necesito esa pizca de pimienta,
ese poco de sabor,
ese picante,
algo que cambie un poco la vida,
algo que le dé una leve sacudida,
algo que me recuerde el por qué y para qué de las cosas.
Porque ya no lo encuentro, y la monotonía me está carcomiendo el cerebro.
Ver el pasar de los días, como hojas del calendario desplazándose en una danza a través del viento, creyendo, o sin creer, pero con un deseo muy fuerte de que algún día, eso, eso que buscaba, aunque no sabía bien qué, llegue.
Me encuentre, y yo ni lo haya tenido que salir a buscar.
Pero STOP, no era tan fácil, claro que no, en éste juego nada lo es.
Porque no se trata de seguir experimentando algo nuevo cada vez, y luego dejarlo, porque se hace monótono como todo al fin.
Esta monotonía viene de mí. De mi centro, de mi ser.
Deberé escarbar, buscar, explorar y registrar cada parte de mí. Deberé conocerme, saberme como soy, intentar comprenderme, hasta tenerme un poco de lástima si en necesario, pero no me rendiré. Yo se que el sabor esta, lo veo en la gente, en su mirada, como se ilumina cuando algo los sorprende.
Entonces ¿Por qué la mía siempre muestra el mismo sentimiento, un aburrimiento incomprensible?
¿Qué por qué incomprensible? Porque no me aburrí de un juego, de una persona, de una rutina, de un sentimiento, de un estado, de una situación, de una relación, de un objeto, etc.
Me aburrí de mí.
De tenerme siempre conmigo.
Ahí siempre estoy yo, tan molesta, tan insoportable, acompañándome a todos lados.
Quisiera separarme de mi misma, sacarme el disfraz y partir, huir mejor dicho.

Se que no puedo, y heme aquí, incrustada en mí, imposible de separarme.

Tal vez un día mis ojos brillen como los otros..


jueves, abril 15

Vete ya!
Corre lo más lejos que puedas,
todavía estás a tiempo de escapar,
aunque no creo que yo me pueda salvar,
ya caí en vos, y ahora no me puedo levantar,
me tiemblan las rodillas
y los pies me pesan más.
Pero huye,
no quiero que me veas,
destrozada y por el suelo,
llorando y gritando
hasta el cansancio,
rogando,
implorando,
que te quedes
solo un poco más
porque entonces,
ya no te dejaré escapar.

domingo, abril 4

oscuridad

La nada se expande vertiginosamente, y te lleva con ella, algo de eso te atrae, es una oscuridad seductora y audaz, te encaminas por lugares sin salida, te metes en callejones que no conoces, te pierdes, y no encuentras la salida.
Ya la oscuridad no se presenta tan amable como antes, ahora en cambio, temes al dar cada paso, miras por sobre tu hombro en cada instante, te sientes inseguro y amenazado, nada ves, y nada puedes saber de lo que se esconde detrás.
Doblas en una esquina, tratando de buscar un haz de luz, algún camino que seguir, te adentras más y más, y ya perdiste noción de cuantas vueltas diste.
Te desesperas, no encuentras solución a nada, solo quieres acurrucarte en un rincón, cerrar los ojos bien fuerte y esperar que todo pase. Todo ha sido un sueño, todo ha sido una jugarreta de mi loca imaginación, te confías demasiado en eso. Te sientes en tu casa. Pero luego vuelves a abrir los ojos, y descubres que no hay salida, te metiste en eso y ahora solo queda avanzar hasta encontrar algún final.
La luz se hace desear, se pone histérica y no se decide si dejarte volver.
Y mientras tanto la oscuridad se transforma, juega contigo, te confunde, te sofoca y te encierra.
Ya ninguna esperanza queda, parece que con cada paso que das, más lejos estás.
Gritas, pides ayuda, auxilio, rescate, pero sabes (y eso es lo que te condena) que nadie te oirá.
Poco a poco vas perdiendo tus fuerzas, y la idea de ver la luz ya se hace remota en tu mente.
Te metes por una cortada y atraviesas varias calles, entonces, sin saber si era una trampa más, decides correr tras un un resplandor que ves en la lejanía. Corres, corres, pero la luz también avanza.
Parece como si corrieses en una cinta, sin llegar a ningún lado.
Pero la alcanzas.
Vuelves por fin, triunfante pero temeroso.
La nada dejó una parte de ella adentro tuyo, que de vez en cuando, en los momentos en que estas solo, te vuelve a llamar, quiere que vuelvas, parece agradable y amistosa otra vez..

la nada

No mamá, no soy la hija perfecta que esperabas,
no soy esa linda chica que sonríe hacia la vida,
que ve las cosas positivas,
que tiene muchos amigos,
que le gusta divertirse,
que a pesar de tener problemas y estar triste de vez en cuando siempre ve el vaso medio lleno,
no, no y más no.
No sé cómo explicarte esto, pero no estoy bien. Perdoname si cometo errores, si no puedo entender las consecuencias de mis actos. No me des importancia cuando me veas llorar, cuando me notes cambiada, cuando ya no quiera ni levantarme de la cama, sólo dejame ser, y dejame dejar de ser.
Ya no sé ni lo que quiero, ni lo que busco, por eso es preferible no intentar adentrarme en mis pensamientos (me da miedo lo que pueda hallar allí).
Quiero ser y dejar de ser. Quiero liberarme de mí misma, liberarme de mis miedos, mis prejuicios, mis secretos, mis verdades, mis acciones, mis pensamientos, mis desilusiones, mis altos y bajos, y de mi cuerpo en sí.
Busco, ante todo, algo con lo que llenar ese vacío, ese que cuando estás sola te carcome por dentro, ese que te muestra la realidad fría y cruda cómo es, ese al que no le tiembla el pulso al acusarte de infinitas cosas, ese en el que antes había muchas emociones, y ahora sólo queda la nada, nada y más nada.